Empezamos con lluvia…
Hoy nos hemos despertado con lluvia, como casi siempre.
Los chicos que van un curso por encima de mí, incluida Sara y el chico del bus, los miércoles tienen experiencia de trabajo. Eso es como lo de cuarto más empresa pero en Irlanda. Consiste en que todos los miércoles van a un sitio a trabajar. Como ellos, mis amigos de un curso mayor, solo se quedan 5 semanas, como yo, les han dicho que mejor no lo hacían porque iban a liar a los trabajos si es tan poquito tiempo. Así que los miércoles podían no ir al cole y no hacer nada.
Como Sara, mi compañera de casa, va a ese curso, hoy no tenía que ir al cole. Pero han quedado a la hora del cole en la puerta del cole para no ir al cole y quedarse en la ciudad donde está el cole. Así que ha venido conmigo en el bus por la mañana y por la tarde, como siempre. Pero al subir nos damos cuenta de una cosa: el chico del bus, que creemos que se llama Marcel, no está porque también tenía lo del trabajo. Por las tardes siempre sabemos cuál es la parada porque él se baja, pero hoy no estaba…
En el cole solo estábamos 3 españoles. Aunque hemos pasado el día muy bien, la verdad.
Al salir del cole ellos nos estaban esperando en la puerta. Sara y yo hemos subido al bus y nos hemos estado todo el trayecto fijándonos el todas las paradas a ver cuál era la nuestra. Al final nos hemos bajado en la parada correcta.
Después hemos cenado y nos hemos ido con la madre a comprar y luego a la casa de una amiga suya porque el marido sabe arreglar cosas de ordenadores y ella necesitaba su ayuda por un problema. La famillia era polaca (parece que aquí hay más polacos que irlandeses…) y tenían una hija más o menos de la edad de Sara. Estuvimos todo el rato hablando con ella. Era majísima.
Cuando el problema estaba arreglado nos fuimos a casa. Daniel estaba en la cocina comiendo unos noodles y nosotras entramos porque también teníamos hambre. Nos comimos el pollo que me había sobrado en la cena en el cual pusimos un post-it diciendo que lo comeríamos luego. Nos estábamos riendo un montón Sara y yo porque nos dio un ataque de risa y mientras tanto Daniel seguía comiéndose los noodles. Cuando nos terminamos el pollo, fuimos a probar una especie de choco crispies con chocolate alrededor. Tenía una pinta espantosa, por lo que cogimos uno y un cuchillo para cortarlo. No se cortaba. Estaba durísimo. Como Sara no estaba muy convencida de lo que llevaba le preguntó a Daniel qué era eso. Él le dijo que chocolate y lo probamos. Las dos dijimos: «mmmm» «aha aha». Como diciendo que qué bueno estaba. Daniel, que ya se llevaba riendo un buen rato, nos dijo que si queríamos otro que lo podíamos coger, que hay muchos. Durante todo esto que estoy contando los tres nos estábamos partiendo de risa. Daniel empezó un poco después a reirse, pero terminó parecido a nosotras… Fue súper gracioso.
Cuando ya nos fuimos a «dormir», antes de irnos a la cama, Sara me dijo: «oye que me voy a lavar los dientes, ¿te vienes a lavártelos conmigo? Es que si no me siento sola…» Y yo: «claro que sí». Entonces, cuando nos estábamos lavando los dientes se nos ocurre ponernos a bailar. Nos pusimos a inventar una coreografía de la canción de la bicicleta mientras nos lavábamos los dientes… Nos lo pasamos genial.
Y después de todo esto… A dormir, que ya es hora.
Por fin un día soleado: y con mucho chiste.
