Martes noo

Y dale con la lluvia…

Hoy nos hemos despertado con lluvia, cómo no…

Hemos ido al cole, todo como un día normal. Además martes… 

No ha parado de llover en todo el día. Por la mañana ha llovido, a medio día ha llovido, por la tarde ha llovido y por la noche ha llovido. Yo es que no lo entiendo.

En el cole bien, como siempre. Hemos tenido una clase en la cual ha venido una sustituta porque la profe real ha faltado. (Y luego no nos dejan faltar a nosotros…) La sustituta nos ha sacado al campo de césped. Yo no sabía que tenían un campo de césped. ¡Era enorme! De repente, al salir, vemos que Isabella, nuestra amiga brasileña, no está. Como cada uno estaba a lo suyo nosotras nos hemos ido a buscar a Isabella. No la encontrábamos. Nos pusimos a caminar en linea recta de un lado para otro porque no sabíamos dónde ir. En una de las veces que nos acercábamos a la puerta por donde habíamos venido la sustituta nos dijo en español algo. Nos dijo en inglés que sabía un poquito de español y que dónde estábamos. Le dijimos que estábamos caminando y nos dijo que nos teníamos que poner en un sitio que ella nos viera. Luego, como la clase (o la no clase) se nos estaba haciendo muy larga, entramos en un aula que estaba abierta y vacía porque ya nos habíamos cansado también de estar de pie, aunque hubo un momento en el que nos sentamos en un poyete, pero era muy incómodo. Luego pasó Isabella por delante, nos vió y entró también al aula. Le preguntamos que dónde se había metido y nos dijo que estaba en otro aula, con más gente. Nos quedamos como diciendo: nos lo podría haber dicho y nos íbamos con ella… (a buenas).

Al terminar el cole y después de cenar, como la madre no estaba y no sabíamos qué hacer, nos hemos salido al jardín a dar pases con una pelota de fútbol. ¡Ya no llovía! Casi rompemos una plantita… Ha sido súper gracioso. Nos lo hemos pasado súper bien. Luego ha llegado la madre y nos ha dicho que mejor nos íbamos al descampado de enfrente de casa a jugar porque Lee, el padre estaba durmiendo ya porque él madruga mucho. Nos hemos quedado blancas. Madre mía, pobrecito. Casi nos morimos de la vergüenza. Entonces hemos salido fuera de casa y nos hemos puesto las tres a hacer unos pases. ¡Ha sido súper gracioso y divertido. 

Cuando ya ha empezado a anochecer, hemos entrado dentro de la casa para jugar en el suelo de la cocina al juego ese que es una torre de madera construida por piezas de madera colocadas intercaladas de 3 en 3. Nos lo hemos pasado genial. Luego hemos ido en coche a recoger a Daniel de boxeo. Y yo pensaba que estaba en su cuarto…

Al llegar nos hemos ido a la cama. Al final no ha sido un día horrible…

Martes noo: esa manía a los martes va a cambiar.

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