¡Despegamos!

Todavía en casa

Ya estamos cerrando la maleta, metiendo las cosas que no se habían podido meter hasta ahora(como las adrenalinas…). Hora de pesar la maleta: 21 kilos y poco. Tenemos que sacar algo, no nos va a dar el peso, qué sacamos, qué dejamos… No sabemos que hacer. De repente, a la chica más lista, se le ocurre una idea: «sacamos el cuaderno de la maleta y lo metemos en la mochila». Brillante idea, sin duda. ¡Listo! (O listo pa´ sentencia, como diría mi padre) Ya pesaba lo que tenía que pesar, uf…

El aeropuerto

Llegamos al aeropuerto, aparcamos el coche y nos juntamos con el grupo que nos tocaba. Me encuentro a Izan, un chico de mi curso que ya sabía que iba a ir. Luego me encuentro a David, un chico de la orquesta al que no esperaba ver, ¡qué bien!

Hora de facturar maletas: mientras estoy en la cola para facturar mi maleta, ¡me encuentro a Lucía! Es una chica de mi clase de la que no tenía ni idea que iba a ir a este viaje. ¡Qué ilusión! Después de facturar, llega la hora de la foto de grupo, luego la de otra familia, y la nuestra. ¡Ni que me fuera un mes al extranjero! Acto seguido, la despedida y pasamos a la fase del control.

El control: en la fila, me encuentro a una chica del aeropuerto y le pregunto si se puede pasar la cantimplora de metal. Me dice que sí, pero que vacía. Visto lo visto no podemos berbérnosla entera. Y de repente pasamos por delante de una basura, no había nadie mirando y… tiré el agua allí. Lucía, Noa(una nueva amiga la cual no volveríamos a ver porque ella se queda un año entero) y yo pusimos una bandeja con móviles, relojes, etc. El chico que había vigilando nos dijo que debíamos ponerlo en dos bandejas, puesto que eran muchos dispositivos juntos. Así lo hicimos. Noa y yo nos tuvimos que quitar las botas para pasar el control. Por fin pasamos, y sin haber pitado, por suerte. Después fuimos a otro sitio más cercano a nuestra puerta de embarque y nos dieron una media hora de tiempo libre.

¡Calentando motores!: miramos por la zona un sitio donde comer algo y al final optamos por ir al Burger King. Nos pedimos 24 nuggets para compartir, aunque nos dimos cuenta de que venían 3 más, y como justo éramos 3, lo pudimos repartir sin problema. A la hora prevista fuimos al punto de encuentro y la monitora me presentó a mi compañera de casa, Sara. Al poco tiempo se me olvidó quién era, pero bueno. Al ir a subir al avión, cuando estaban verificando mi tarjeta de embarque, me dice el señor: «espera un segundo». Se fue a un ordenador a consultar algo, y yo estaba pensando si habría algo mal. Luego volvió y me dejó pasar, menos mal…

Por fin llegamos: cuando llegamos, pasado un buen rato, nos subimos en un bus que nos dejaba a cada uno en una gasolinera donde nos esperaba nuestra host family. ¡Estuvimos casi 3 horas en el bus! Cuando por fin nos tocó bajar a mi compañera de casa y a mí, me dijo la madre que me sentara alante y ella atrás. ¡Fue como si estuviera conduciendo yo! Al llegar a la casa, la madre nos dió de cenar pollo empanado con patatas fritas y nos enseñó un poco todo. Para beber, nos ofreció dos tipos de agua: una que en la etiqueta tenía dibujados unos frutos rojos y la otra de color verde. Las dos dijimos que la verde porque creíamos que era agua normal, pero al abrirla soltó gas y las dos dijimos que era mejor la otra. Nos dió un culín para probarla: ¡sabía a sunny delight! No sabía si serviría para hidratarnos, pero estaba riquísima. Después nos sacó dos botellitas de agua normal normalísimas y me quedé: no nos lo podría haber dicho antes, ¿no?. Llegó la hora de ver nuestros cuartos. ¡Me ha tocado el mejor! Me ha encantado mi cuarto, y toda la casa en general. Tiene 3 plantas y 2 baños, que yo sepa, es muy chula. Luego, nos fuimos a dormir. Serían las 11:30/12:00.

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